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Perdiendo, sin estar Perdido.

No porque este perdiendo / Significa que estoy perdido / Significa que me detendré / Significa que estoy del otro lado. —Coldplay

Buscar una foto pasada en tus redes sociales es encontrarte con una serie de recuerdos. Una serie de acontecimientos que algunas veces te recuerdan de dónde vienes y hasta dónde de alguna manera has llegado. Esto no siempre tiene un sabor dulce, pues siempre habrá cosas amargas que al pasar el tiempo tuviste que ir dejando o simplemente estas mismas se alejaron.

Veo en mi ‘línea de tiempo’ de facebook aquellas fotos cuando regresé a México con mi esposa, ya casados, aquel momento en que fuimos a firmar los papeles para recibir nuestra casa. Aún no me creo ya vivir aquí y llegar a una nueva dirección, muchos trataron de disuadirme de comprarla, pero Dios había puesto esa paz de invertir y sacrificar mi sueldo de maestro en una propiedad para el resto de nuestras vidas.

De adolescente platicaba que cuando llegará a casarme me gustaría tener un buen auto y una casa para vivir con mi mujer. Creo mucho en el dicho “el casado casa tiene” y en el nido que haces como familia aparte de tus padres, no importa los sacrificios que tengas que hacer. Dios me concedió tener estas dos posesiones después de esos diez años de haber esperado por mi hermosa compañera.

Veo la foto, frente a la casa, con el auto, seguimos en este hogar que poco a poco hemos ido construyendo, sin embargo, el auto de la foto ya no lo tengo. Había escuchado tanto que algunas personas vendían ciertas cosas por la avalancha de gastos después de la boda, pero me sentía invencible después del milagro de ver a esta preciosa Güera pronunciar “si, acepto”. Además de su ahorratividad, pleanear una boda al contado y su esmero en planear las comidas cada semana e ir con un presupuesto muy intencional a comprar la despensa. La boda fue de ensueño y los gastos mínimos, pareciera ser algo contradictorio, pero después convenceré a Cristina a escribir de ello.

Llegó para nosotros el punto donde las parejas hablan del presupuesto de la familia. Había escuchado consejos “muy sanos y lógicos” acerca de no comentar todo el ingreso con la esposa, pues este volaría muy pronto o simplemente para ser buen administrador a cargo de las finanzas de la familia. Sin embargo, lo evalúe como algo nada sano, después de todo sería el principio del fina, ir ocultando por aquí, después sería fácil ocultar otra cosa por allá y al final cada uno estará más alejado de la otra persona.

Decidimos vender el auto, mi hermoso carro, y vivir dentro de nuestro presupuesto, así que lo dejamos ir, aún estaba pagándolo y era un gasto innecesario, podíamos comprar uno más sencillo y depender de la provisión de Dios y no de las tarjetas de crédito. Así que el auto se fue, se fue, se fueee, y compramos otro más económico que después de unos meses perdimos en un choqué donde la vi muy cerca.

Han pasado varios meses desde ese noviembre, veo atrás y quisiera recuperar mi Civic azul, volver a tener eso que me hacía sentir optimo o realizado, tu esposa, casa, carro, buen trabajo, como todos los demás. Sin embargo, he comprendido que para Dios no somos un número más, no podemos esperar que El nos trate como las instituciones a nuestro alrededor. En Dios tenemos un llamado especifico, para ser luz y sal. Para brillar donde quiera que estemos. Por lo tanto El permite que sucedan ciertas cosas que nos acercan más a El, para allí, cerca de su corazón, escuchar su perfecto plan para nuestra vida.

Llegará un momento en que creas que todo ha terminado.Ese será el principio. — Epicuro de Samos

Es inevitable compararnos con los demás, en un mundo que espera vehementemente que entres en su molde y camines “feliz” con cada uno de los logros en su lista de felicidad Dios nos invita a conocer nuestra particularidad al tomar el llamado único que nos distingue de otros. Así que llegan situaciones difíciles, momentos que para otros no serían los más ideales, para allí plantar nuestros pies sobre algo más fuerte que lo material o el qué dirán. Algo trascendente, que deja una gran historia para los que siguen de nosotros. Esa donde escuchamos el corazón de Dios mismo y encontramos quienes realmente somos.

nuestracasa

Han pasado varios meses después de el accidente, han sido tiempos difíciles, pero donde hemos tomado de la mano a Dios pidiéndole que nos dirija a donde El quiera llevarnos. Y así fue, el pasado abril platicando con una organización internacional con la que hemos trabajado antes se nos invitó ir a su sede en Taiwan a servir y trabajar allá por un año al menos. Invertir en la vida de niños y comunidades. Allí comprendimos la razón de esos meses difíciles, de esas presiones financieras y tensiones en el trabajo. Dios estaba dirigiéndonos a algo más grande, recordándonos el llamado único que tiene para nuestra vida.

¿Qué es aquello que Dios esta permitiendo que suceda en tu vida que quizás es la única manera de despertar tu corazón? ¿Qué es aquello que El esta planeando para ti más adelante, eso que probablemente será más grande que lo que pudieras imaginar? Dale la bienvenida. Estamos en el mundo, pero no somos de el, tú y yo somos más que un número, somos a quien él ha llamado.


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