Aliento, Dificultad, Fe, Noviazgo, Prueba, relaciones, Vida

La constante espera…

El proceso de esperar, esperar y tener que esperar un poco más te volverá a encontrar en algún otro momento en la vida.

Aún cuando al momento hayas encontrado algún atajo y logres de cierta manera acortar ese difícil tiempo de espera, puedo asegurarte que volverás a estar ahí en un futuro no importa qué hagas para evitarlo.

Podemos platicar con todo ese lenguaje que pretende hacernos ver bien delante de otros y comentar ‘cuanto estamos aprendiendo´, ‘todo lo que estamos desarrollando´, ‘las mejores cosas en la vida toman su tiempo´, etc. Pero solamente tú sabes la ansiedad que corre por tus venas al seguir ahí, sin ver nada, mientras los días siguen pasando.

Me sucedió al esperar por diez años por la mujer que amo, ahora mi esposa, también cuando me sentí estancado y limitado en un trabajo que amaba, pero no proveía lo suficiente para mi y mi familia, cuando de chico tuve que dejar mi carrera porque ya no habían recursos para pagar las colegiaturas, y me sucede ahora al estar de nuevo en una transición que ha sido más larga de lo que pensaba al esperar por los documentos legales para poder trabajar en este país donde ahora me encuentro.

No importa cuantas frases bonitas compartas en Facebook ninguna podrá calmar o acortar la dificultad de la espera, esta que recompensa con creces a quien logra recibirla de brazos abiertos, comprendiendo que sin ella no veríamos como vemos, amaríamos como amamos, nos dolemos de lo que realmente importa y disfrutamos de aquello que sin verlo creímos en fe que llegaría.

Los amigos “todo sucede por algo” abundan mientras los abrazos en silencio llenos de empatía escasean.Click To Tweet Y está bien, pues son estos momentos donde podemos realmente tener conversaciones únicas con nosotros mismos y preguntarnos sinceramente aquello que tantas veces hemos evitado preguntar.

Es ahí, en nuestro anhelo honesto donde a menudo Dios nos encuentra fuera de nuestra tienda y como a Sara nos hace reír al volvernos a recordar lo valioso y único de nuestra promesa.

Toma aliento. Llora lo que tengas que llorar. Date tiempo de encontrar el lugar de donde proviene la ansiedad, y evalúa. Pues la espera es tan necesaria para valorar lo que realmente debe importar, y aún más, para evaluar si debes seguir esperando o tomar el siguiente camino para continuar.


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