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“Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio. -Epicuro de Samos”

Y de pronto, ya no lo tienes, ya no está, eso que abrazabas tanto, aquello de lo que en cierto grado dependías, aquello que sujetaste por mucho tiempo y que quizás ya te habías acostumbrado a sólo disponer de ello, simplemente ¨Mah¨, ya no está. Llámalo como quieras, llega el momento en la vida cuando nos encontramos sin aquello que nunca nos imaginaríamos nos faltaría. Te sientes tan extraño, sin esto, nunca te hubieras visto así a no ser por x circunstancia que llegó tan inesperadamente y lo quitó.

Puedes razonar y buscar conclusiones, puedes extrañar y vivir recordando aquello que ya perdiste, que ya no tienes, pero sólo estarás dando vueltas en el desierto sin llegar a ningún lado, y estarás atormentándote más.

Allí, cuando no hay nada, cuando es difícil seguir avanzando y sientes tan extraño por aquello que se fue y ¨Mah¨, ya no está, es cuando debes vaciar tus bolsas y ver qué llevabas en ellas. Es la oportunidad, es el momento de crecer a través de las lagrimas que dejan ir y avanzar.

Considérate a ti mismo. Sé honesto en tu corazón y observa lo que había dentro de él; quién eras tú cuando aún lo tenías, cuáles eran tus motivaciones, descúbrete con la cabeza fría y el corazón abierto, examínate a ti mismo. Tú, solo, conociéndote por dentro.

Es entonces, cuando no tienes a ciertas personas o cosas que considerabas vitales que puedes reconocer el nivel de dependencia que tenías hacia ellas, cuando puedes pensar más fríamente, sin tanto ‘bump, bump’ de los sentimientos y con la mente más clara. Es entonces, cuando, si entiendes el momento, puedes ver la redención y la madurez llegando de la mano hacia ti. Es ahí donde no habrá pretextos para responder a las cosas que habías dejado sin resolver. Es ahí cuando Dios se presenta como un ángel que forcejea contigo para ayudarte a abandonar tu estado pasado, tu antiguo nombre y darte una bendición que sobrepasará tus expectativas presentes. Es ahí cuando entenderás el por qué Dios dejó que pasarán así las cosas. Es ahí, que verás a Dios más real, ahí donde él te dará un nuevo nombre y paz, es ahí que encontrarás propósito.

Así que, no busques recuperarlo, no busques ganarlo de nuevo, lo perderás, más bien, reconoce esta oportunidad en la falta de esto que amabas o que te habías acostumbrado a tener y abraza el propósito de Dios ahí. Abre bien tus ojos y pelea por la bendición; ella muchas veces viene como nunca te la hubieras imaginado. Pues es mejor llorar un mes, que toda una vida.

¿Qué se te ha quitado? ¿qué es lo que ¨Mah¨, ya no está y desees que regrese? No será Dios mismo en su amor que lo permitió para darte algo más grande. Date cuenta contra que estas peleando, descubre al ángel que viene en tu aflicción a darte un nombre nuevo y paz.

About Author

Autor del libro y host del Podcast “Más que Saliva". Por 15 años Gerardo ha dedicado su vida a introducir adolescentes a Jesús y ayudarlos a crecer en su fe en México, Rumania, Taiwán y ahora en Puerto Rico sirviendo con la organización global 'Young Life'. Gerardo esta casado con Cristina, y tienen tres hijos, Sawyer, Madison y Elliot de 9 meses. Mexicano de nacimiento, misionero de corazón, siempre buscando lugares de buenos tacos!

2 Comments

  • leolozanotv
    November 12, 2013 at 5:06 PM

    Hace muchos años tu me dijiste algo que me sirvió mucho, algo así como: hoy no podemos ver la pintura completa pero va a llegar un día donde vas a voltear para atrás y vas a ver tu vida aun esos momentos que hoy te duelen y dirás, no cambiaría nada.
    Y tienes toda la razón amigo, no hay como reflexionar y aprender de esos momentos de nuestra vida, tomar las experiencias, aprender y crecer. Dios tiene un propósito, y en su soberanía usa aun nuestro dolor y transforma nuestras cenizas en belleza.

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  • Heidi
    November 12, 2013 at 7:21 PM

    Así es, literal Dios te da un nuevo nombre y paz … =)

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