Aliento, Dificultad, Dios

Silencios. Esperas. Procesos.

Es increíble darte cuenta que muchas veces Dios permite cosas que duelen, que son incomodas y difíciles. No solamente para enseñarnos algo, sino para hacer algo por medio de esto en nosotros y en quienes nos observan.

Como una expectativa que se llega a creas en quienes nos rodean en cuanto a cómo responderemos y qué hará ese Dios en quien creemos al respecto.

¿Has estado ahí? Cuando mucho de lo que acontece no tiene tanto sentido y aún cuando quieres ser optimista y traer tus pensamientos llenos de fe a la conversación por dentro realmente no sabes cuál será el resultado de todo esto.

Silencios. Esperas. Procesos.

Muchos de los cuales duran periodos largos de tiempo.

Con la libertad para apresurarnos y hacerlo a nuestra manera o… mantenernos en esta fe a pesar de el nada. Del silencio. Del proceso que no termina.

Espera. Cree.

Tu fe no se basa en la pronta respuesta, en la solución rápida. Sino en la confianza que quien te ama esta en control y vela por ti.

Una fe inquebrantable. Un deseo que será cumplido y saciado a su tiempo.


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