Aliento, Dios

¡Pide un deseo!

Recuerdo al papá de una buena amiga contarme acerca de ciertos deseos que él tenía en su vida antes de casarse, lo atesoro muy dentro porque fue fascinante escucharlo. En esta etapa en mi vida, pienso en eso detenidamente y sonrío.

Él decía que siempre deseo tener una casa enorme, con varios cuartos, una gran cocina y algunos detalles más que la harían ver hermosa, sin embargo él era un latino más con muchos deseos en una nueva tierra, Estados Unidos. Platicó también de su deseo de algún día ir de viaje con su esposa y su familia a una isla, contaba que hasta había imaginado qué tipo de lugar sería, y decía haberse maravillado también con el canto de un pajarito que costaba carísimo y deseo tenerlo para cada mañana escucharlo cantar. Esos eran sus tres deseos. Quizás sencillos o exuberantes, pero para él únicos que guardó dentro.

Este Colombiano sabia que con sus medios no podría alcanzar estos anhelos, y de alguna manera él mismo sentía que quizás esto podría ser algo a lo que no debería darle demasiada importancia. Hasta que uno a uno de sus deseos comenzó a cumplirse.

Emocionado nos platicaba como él sabía que Dios lo había llamado a ayudar y guiar espiritualmente a los latinos que llegaría a conocer, su trabajo era escucharlos, orar con ellos, ayudarlos a ver a Dios en medio de sus rutinas diarias y su miedo. Allí Dios comenzó a cumplir cada uno de sus deseos, no como si fuera un pago por su labor, sino demostrándole que Él estaba a cargo aún de ese tipo de deseos, que le importaba su vida desde lo más grande hasta los más pequeños detalles.

La naturaleza a nuestro alrededor nos describe tangiblemente que tan detallista es nuestro Creador, la atención que le da a lo más grande, así como a lo más pequeño, lo que constantemente hace y que hemos olvidado observar por vivir tan de prisa.

Dios esta en los detalles. Para amarte, para demostrarte que le interesas totalmente, cada una de tus ideas, cada uno de tus suspiros y deseos son canciones a su corazón, puedes forzar el conseguirlos o puedes susurrarlos en oración. Dios estará siempre al pendiente de ellos porque ama ser invitado a el viaje de tu vida, ama ser tu Pastor.

Así que, cierra los ojos. ¡Pide un deseo!


Leave a Reply