Familia, Hombres, relaciones

¿Qué deseaste tu Papá hubiera hecho por ti?

Hace poco comencé a preparar un proyecto llamado “Papá Presente”. Y para eso hice esta pregunta en mi cuenta personal de Facebook, las siguientes son algunas de las muchas respuestas que recibí de amigos y conocidos

¿Qué fue algo que deseaste tu Papá hubiera hecho por ti? No importa que increíble él fue o no fue, estuvo o no. Honestamente. Qué responderías?

  • “Me hubiera gustado que estuviera al pendiente de nosotras, cuidara su familia y su persona, acudiera con un psicólogo y fuera a terapia. Viera sus hijas con orgullo y respeto.”
  • “Aunque nunca lo conocí me hubiera gustado que me guiará, me aconsejará que estuviera en mis triunfos y me aconsejará en mis fracasos…”
  • “Que no desapareciera de mi vida…”
  • “¡Que estuviera! Solo eso. Ahora que veo muy de cerca la relación de mis hijas con su papá, entiendo cómo la presencia de ambos padres construyen la autoestima y la seguridad en los niños. Mi papá no estuvo porque él así lo decidió, y aunque al tiempo regresó, yo ya estaba formada y tenía mis propias ideas, a veces muy crueles, acerca de la vida. Creo que los niños más valoran el tiempo que pasas jugando con ellos que cualquier otra cosa.”
  • “Probablemente es algo muy simple pero me hubiera encantado que me dijera que estaba orgulloso de mi y el recibir un abrazo de él (que fuera mas expresivo)”
  • “Que se diera un &#(! tiro en la cabeza…”

La lista sigue entre comentarios de grandes heridas y de tiempo perdido. Y tú y yo lo sabemos. Somos humanos. Muchos de nuestros padres hicieron lo mejor que pudieron… sin embargo, si somos honestos y vulnerables en expresar la pregunta profunda quizás diríamos “¿Realmente fue lo mejor que mi papá pudo haber hecho?”

Yo mismo no puedo responder la pregunta. Papá nunca estuvo. No lo conocí. No sé qué pudo haber dicho.

Después de experimentar un proceso muy necesario de sanidad en mi adolescencia a través de algunas experiencias increíbles, mentores interesados en mí y algunos libros que atesoraré toda la vida encontré esa validación que yo mismo no sabía estaba buscando.

Es por eso que ahora al observar de cerca a amigos y conocidos me preguntó si son competitivos por su pasión nata o si su impulso es una manera de preguntarle al mundo “¿crees que soy un gran hombre?” “¿Estas orgulloso de mí?” Como si se anhelará escuchar la voz de algún padre respondiendo “¡Sí, estoy sumamente orgulloso de ti!”.

“Todos llevamos una herida paterna”.

–John Eldredge (Salvaje de Corazón)

A menudo, estas preguntas no son respondidas, y cuando lo son llegan como navajas dejando una herida aún más profunda. Hombres heridos crian hijos amargados con la vida y el ciclo sigue repitiéndose.

“Una herida que pasa inadvertida y sin ser llorada es una herida que no puede ser sanada.”

—John Eldredge (Salvaje de Corazón)

Se ha mencionado en diversas estadísticas como existen cifras enormes de la cantidad de penitenciarios o encarcelados que crecieron sin una figura paterna.

Mis palabras de aprecio y orgullo encienden los ojos de mi hijo Sawyer de 5 años de edad. Es algo que no importa cuanto Mamá te ame, un hombre desde muy temprana edad buscará los ojos de su padre o los de otros hombres para ser validado. Ese sentido de aprobación por tu capacidad como varón.

Es por eso tan interesante observar la iniciación de Jesús como hombre de parte de su Padre justo antes de comenzar su llamado. “Este es mi hijo amado. Él es mi orgullo.” (Mateo 3:17) Dios mismo iniciando a su hijo. Injertando palabras de verdad antes de enfrentar mentiras bien intencionadas.

¿Qué entonces haces con esa respuesta que dejó tu padre? Sea que estuvo ahí, sin haber realmente estado o sea que nunca estuvo.

  1. Lo primero y quizás más importante es recordar una verdad que debes recordar siempre. No importa qué hizo Mamá. No importa sus errores o desatinos. Un hombre tiene la capacidad y fortaleza en su naturaleza propia de cambiar la historia de su familia si decide plantarse con valentía y pelear las batallas correctas.
  2. Alguien dijo “experiencia no es lo que te pasa a ti, sino qué haces con lo que te pasa a ti.” O nos amargamos o reconocemos nuestra herida y dolor para poder buscar cómo sanarla. Por el bien nuestro y el de quienes amamos.
  3. Asegura que tu validación venga de algo firme. Construye lo siguiente sobre fundamentos sólidos.

La masculinidad es conferida. Es la intervención de otro hombre respondiendo esta pregunta del corazón dice Eldredge. “¿Crees que tengo lo que se requiere?”

Por lo tanto, no hay respuestas sencillas. Hay procesos de sanidad que toman tiempo. Para mi, fue comprender que cuando mi Padre físico salió por una puerta, Dios entró por otra como Padre, portando sanidad para mi alma. Mostrándome en la humanidad de Jesús cómo un hombre de verdad esta hecho.

Sigamos en esta conversación en el Podcast y las siguientes publicaciones.


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