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La manipulación de los ofendidos

Manipular es todo un arte.

Es buscar lo mío primero, actuar como víctima y culparte si algo no llegará a funcionar. Es sonreír y brindar lo mejor de mi si me sigues la corriente, si empatizas con mis ideas, si cedes a mis caprichos, si no contradices mi estilo de vida.

¿Puedes observar la cantidad de heridos? Como una sustancia nociva tomada en dosis pequeñas. Lastimando a los más sinceros, aquellos que brindaban su amistad sin apercibirse de tan mortífero veneno. Abrieron su corazón ofreciéndolo sin reservas, sin percatarse que lo que se pedía de ellos era servidumbre y no amistad verdadera.

La manipulación de los que fueron habituados a nunca ceder, a ser flexibles y por aprecio perder, tomará por sorpresa a quien pase por el camino. Los hará sangrar robando su espíritu tranquilo.

¿Has alguna vez sentido el espíritu demandante de los ofendidos? Aquel que con la mano te ofrece un vaso de agua y con la otra espera tu favor de regreso y sino lo has perdido como amigo.

El arte de manipular es letal.

Comenzará a carcomer las mejores relaciones, otorgando favores y esperando tu completa voluntad.Click To Tweet Podrás notar el rostro defraudado, que te culpa por no cumplir sus expectativas. Tu libertad terminó cuando cediste a sus primeras mentiras.

Escápate como gacela de la mano del cazador, y como ave de la mano del que arma lazos. (Proverbios 6:5)

Se cauteloso, escápate como gacela.

Recuerda que las mejores amistades son aquellas que se entregan sin esperar nada a cambio. Que las compañías más saludables son aquellas que suman al permitirte decidir, al darte tu lugar. Que el amor no busca lo suyo, no se irrita, es paciente y actúa en bondad.


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