Aliento, Dificultad, Dios, Fe, Prueba, Vida

¿Qué es lo peor que puede pasar?

Estuvimos atorados en Indianapolis por el frente helado que pegó en Estados Unidos este principio de año 2014. Fue impresionante, 25 bajo cero con una sensación allá afuera de menos 38, en las noticias decían que respirar ese aire por más de 20 minutos pudiera matarte. Las carreteras fueron cerradas y sólo vehículos de policía y bomberos podían circular. El alcalde de esta ciudad declaró estado de emergencia y aconsejó no salir de casa. Así que, allí estábamos nosotros, con el vuelo cancelado y sin poder regresar a Chicago y de allí a Monterrey.

Toda clase de preocupaciones e ideas comenzaron a llegar a mi mente. Por más optimista que te sientas esos pensamientos atacan tu mejor momento. Aún así recordé algo que escuche hace tiempo en una conferencia. El orador nos animaba a que en momentos de gran estrés te preguntes ‘¿qué es lo peor que pudiera pasar?’.  Lo que frecuentemente resultará no ser tan malo cuando ves a Dios en la ecuación. Así que comencé a hacer está pregunta y a cada una de las respuestas que se desencadenaron después.

Me dije: ¿Qué es lo peor que pudiera pasar si no puedo volar a casa? -No podría llegar a tiempo para trabajar. ¿Y qué es lo peor que pudiera pasar si no llegará a tiempo al trabajo? -Pues no me pagarían y hasta podrían correrme. ¿Qué sucedería si no recibo ese dinero, qué es lo peor que puede pasar? -No alcanzaría a pagar los recibos, la casa, la despensa. ¿Y qué es lo peor que pudiera pasar? -Tendría que estirar el poco dinero que queda y quién sabe si mi empleo estaría en juego. ¿Y qué es lo peor que pudiera pasar aún si así fuera? -Me quedaría sin empleo, sin dinero para pagar los gastos y demás.

Todo esto lo formulé sin detenerme a responder con alguna idea optimista, de alguna manera para hacer una buena ecuación por dentro se necesita honestidad con uno mismo. El punto no es quedarte en esta serie de preguntas, sino responder ante ellas con la consciencia de que Dios tiene un plan y Él escribe en momentos de mayor crisis los mejores capítulos, donde el clímax de la historia lleva a cualquiera a desalentarse, pero nuestro fiel autor siempre termina sorprendiendo con el desenlace de este gran libro que es tu vida.

Así que después de estas preguntas respondí considerando a Dios en mis dilemas tratando de comprender que quizás Él permitió esto para enseñarnos a observar aquellas cosas que de otra manera no observaríamos. Y estar conscientes que sea cual sea la circunstancia Él esta en control y me ama.

Por lo tanto, asimilando lo peor de no llegar a tiempo a trabajar por la tormenta de nieve, que llevaría a no recibir mi sueldo completo y quizás poner en juego mi trabajo, lo que también evitaría poder pagar mis gastos, lo peor no sería tan peor. Mi trabajo fue una oportunidad que Dios me permitió tener, así que Él me permitirá tener otro. Los gastos y recibos que hay que pagar sé que Él proveería para finiquitarlos y si así no lo hace tendría la oportunidad de hacer un buen ayuno y hacerme preguntas claves acerca de la dirección que mi familia lleva, podría reconocer y explotar otros dones en ese tiempo de prueba. La pregunta que llegaría en ese momento quizás sería ¿Y qué de mi esposa? ¿Cómo responderá ella a todo esta dificultad?. A lo que también tendría respuesta, pues no sólo consideré que tan atractivo me sentía por ella antes de casarme, sino qué tipo de mujer era ella y su carácter, así que sé que ella seguiría mi dirección en todo esta dificultad con un buen semblante.

Así que lo peor, no sería tan malo. Generalmente no lo es. Si pudieras ver aquellas cosas por las que antes te preocupaste, te podrás dar cuenta que frecuentemente nada de eso sucedió. Muy a menudo, pasamos por ciertas situaciones difíciles y nos dirigimos al extremo caótico de qué sucederá sin reconocer que Dios tiene la pluma y es en situaciones de dificultad donde lo podemos ver como nunca antes. Donde observamos cosas únicas y redirigimos nuestro camino.

Al llegar a Monterrey y presentarme en mi trabajo me felicitaron por la persona que había enviado para suplirme, toda clase de personas me preguntaron acerca del clima allá en Chicago y si estaba bien. Me recibieron tan bien que volví a confirmar como Dios tiene cuidado de todo lo que sucede a mi alrededor. Mi trabajo es creer.

No sólo duermas dejando pasar las horas pensando que de alguna manera esta situación difícil desaparecerá, tú sabes que no será así. Necesitas hacerte preguntas sólidas, fuertes y allí, contestar con la consciencia que el Dios que te trajo hasta este punto te dará las fuerzas, te seguirá dirigiendo y abrirá nuevas puertas. Regrésale la pluma de tu vida y déjalo escribir el climax y desenlace más emocionante que has visto.


Comments 2

  1. Asi es mi Gera, Dios es fiel y donde mejor podemos verlo a El obrando es donde nosotros ya no tenemos el control y dependemos a el al 100%

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  2. Jessica Díaz

    Gera leer esto fue de gran bendición en este preciso momento de mi vida…Dios te siga bendiciendo a ti y a tu esposa…saludos!!

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