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Los 21 Consejos de un Divorciado, What?

Me tope una nota de los 21 consejos de un hombre divorciado, quien expresa de una manera muy exacta aquellas cosas que podría haber hecho para nunca llegar al punto de separarse de su esposa. Elocuentemente este hombre escribe su texto y se dispone a reflexionar con el lector acerca de lo que debe ser una relación.

Y si, podríamos aprender muchísimo de los errores de una persona y de esa manera evitarnos algunos dolores. Sin embargo, ¿dónde quedo la esposa de quién escribe?

¿Se tuvo que mudar? ¿Quién la sostendrá económicamente ahora? ¿Tuvo alguien que la recibió, apoyó y aconsejo después de la ruptura? ¿Dónde quedo esa mujer? ¿Tenía hijos? ¿Cuántos años de su vida pasó junto a este hombre y cómo regresará ahora a vivir ahora como soltera, independiente?

Podemos aplaudir los grandes consejos de este hombre, claro, con cierto pesar por su condición actual, pero… Es justo en ese momento donde debemos de balancear lo que leemos con nuestras emociones y hacernos preguntas sólidas y conocer la verdad.

Quisiera de alguna manera no meterme a escribir estos siguientes renglones, porque seria enfrentar una serie de historias muy diferentes, gente que lee esto quien quizás pudieran llegar a ofenderse o responder indignadamente anteponiendo que, nadie conoce su historia más que ellos mismos, y que no fue fácil vivir con esa persona de la que se divorciaron. Pero, así se sigue, dando vueltas en el mismo lugar sin llegar a ningún lado, ninguna conclusión, sino siempre lastimados. Ninguna voz allá afuera tratando alentar a los dos lados.

Esa mujer, no importando quién era, cuántos títulos tenía y qué clase de moralidad llevaba, sigue siendo esto, una mujer. Quien emocionalmente se cansa, se atribula, quien en el mejor de los casos pelea con quien sea para mantenerse a flote en medio del caos. Esa mujer un día fue observada, querida, valorada, y allí, alguien decidió pasar su vida junto a ella.

Cualquiera sea el momento en que alguien se separa, ya se gastaron en esta relación, ya se lloró, ya se dieron uno al otro, se superaron situaciones e invirtieron en ese amor. Allí no solamente se separan, no es como sólo vender una casa donde viviste, no es cambiar de auto o de empleo, es un mar de emociones y una vida ligada a otro, es verse al espejo sin un brazo, una pierna, sin mitad del corazón. Es pensar que gran parte de tu vida no tuvo sentido o razón.

El seguirá esforzándose aún cojo y manco, pero para ella no es lo mismo, es haber entregado su valor, dado todo y aún así no haber despertado el coraje de su varón. Para que en momentos de dificultades, de angustias y de dolor, en esa valentía que Dios le dio, decidiera no darse por vencido por aquella quien él amo.

Esto no se trata qué es lo mejor para los dos, se trata de qué es lo mejor para esa mujer que desposaste. Es acerca de callar todas las voces fuera de contexto que dicen debe haber igualdad, hacer maleta y tomar tu parte. Es levantarte de tu agonía e ir aún sangrando por todo, porque no es una batalla contra ti solamente, sino es contra su corazón de mujer. Esa preciosa alma que caminó contigo, esa niña que soñó ir al altar con su príncipe, esa mujer que en medio de la frustración emocional quizás dijo palabras que lastimaron, hizo cosas que te fracturaron, pero que si puedes ver con cuidado, sigue siendo esa hermosa mujer que frente a Dios te uniste en lazo.

Porque no solamente es en la salud, también en la enfermedad, no sólo en lo prospero, también en lo adverso, no sólo en la abundancia, también en la escasez y es hasta que la muerte los separe.  Y si alguien más trata de separarlos, es momento de tomar tu espada, escudo, yelmo y como guerrero, por ese corazón, una y mil veces más esforzarte.


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